@ agnasg

Moli está trabajando de taxista…

17-11-2010 7:22 AM

Advertencia: este post es tan deprimente como ver los últimos 45 minutos de Titanic de James Cameron, o como ir de turista a Haití luego de un Huracán. No tiene nada que ver con programación de juegos, es un trabajo de ficción que no guarda relación con nada real, estos personajes no existen, y la Venezuela mencionada aqui se refiere en realidad a una región en la tierra media dominada por los Kobols y los Goblins.  Fue inspirado por Moli…

Mali

Ella consiguió un cupo en la UCV (Universidad Central de Venezuela) casi sin darse cuenta. Se graduó de licenciada a los 23  y a la semana siguiente del acto de graduación ya estaba trabajando. El recuerdo más recurrente de sus años en la universidad es la rumba1 permamente en Choroni. Sin embargo, nunca se empató realmente con nadie y se enfrentó a la vida laboral más soltera que una monja.

Se compró un apartamento,  engordó  20 kilos comiendo pepitos y viendo McGuiver los domingos en la tarde, pero los rebajó completicos cuando la moda de los spa, el yoga y la meditación trascendental llegaron a Caracas. Su trabajo sobrevivió a las 200 huelgas, el paro, los golpes, la docena de elecciones, dos nacionalizaciones, una junta interventora, 10 interpelaciones en la asamblea, cuatro quiebras y tres relanzamientos. Ahora parece que la empresa va a recibir nuevamente financiamiento del imperio porque la crisis hace que los gringos no luzcan tan malvados como parecía al principio. O por lo menos podemos olvidarnos del tema, por los momentos.

Realmente nunca ha estado desempleada e inclusive la revolución no le ha entrado tan mal. Ha viajado por tres continentes, conoce las 10 ciudades más grandes de USA (sí, San Francisco es la más bonita) y tiene bien adelantado el papeleo para irse a vivir a Australia o a Nueva Zelandia dado el caso. Pero lo más probable es que se quede porque parece ser que con la nueva reorganización en la empresa le pueden dar un nuevo ascenso. Sin embargo, eso no la desanima en lo absoluto a ir a cuanta marcha opositora se les ocurra a los locos de siempre, y dice ni un paso atrás sin percatarse del nefasto legado del lema.

Mali sigue soltera y sin planes, y  cuando se le pregunta si es feliz suelta una lágrima. Ni una convención de psicólogos, psiquiatras, sociólogos y videntes podrían descubrir si esa lágrima es de felicidad o de tristeza.

Meli

Dos divorcios, 3 muchachos y 15 empleos después, Meli todavía se pregunta si sus problemas se deben a su inestabilidad emocional. Inclusive cuando alquien le dice que es voluble, explota en improperios y ademanes, más porque no sabe lo que significa la palabra y cree que es un insulto que porque le molesta que le digan la verdad. De hecho, todo el tiempo anda contándole sus problemas a quien tenga la paciencia de oirlos e invariablemente termina el cuento con un “tú que opinas” más parecido a una formalidad que a una pregunta.

Pasó sus años en el liceo y en el instituto diciéndole a todo el mundo que ella estudiaba por amor al arte, porque ella se iba a buscar un marido que la mantenga y le compre un carro. Y como todo el mundo consigue lo que busca eso fue lo que ella consiguió. Pasó los quince años de casada sirviendo platos de comida al barrigón en guarda camisa que la espantaba como a un perro: “quítate que no me dejas ver la televisión”.

Ahora trabaja de asistente, y pasa la semana deseándo encontrar a alguien que la resuelva. Cuando va a la discoteca baila como una diabla, y prefiere siempre a los más buenmozos y los mejores bailarines del local. Pero todos son unos limpios y termina contándole sus desventuras en el metro a un barrigón que baila mal pero tiene con que pagar la cuenta. El día siquiente se le aparece en el trabajo con un refresquito y el barrigón queda anonadado porque no se acuerda que la noche anterior en medio de la borrachera le contó  donde trabajaba. Qué atenta y considerada es Meli.

Mili

Ella es una de esas sifrinas 2 de las que frencuentan las Mercedes. Se graduó de comunicación social y luego comenzó a estudiar diseño gráfico porque en ningún periódico, televisora o radio la tomaban en serio. Si recuerdan a Elle la de Legalmente Rubia tendrán más o menos la fotografía, solo que quitándole 30 puntos de coeficiente intelectual y vistiéndola de azul, verde o negro. Ninguna venezolana se vestiría de rosado jamás. Eso es niche 3.

Cambia de carro cada dos años, vive en la Tahona en un apartamento de su primer divorcio, y sigue asistiendo a cuanto bautizo y cumpleaño se le presenta aunque ya está bastante entrada en años para la gracia. Su actual empleo apenas si la mantiene y todos los gastos, bien voluminosos por cierto, los financia con la pensión que le sacó a su segundo marido. “¿Como que gasto mucho? guadever, deposítame”. Le sigue dando órdenes como cuando eran casados, porque ella no entiende la solemnidad de un papel legal que dice que el vínculo conyugal terminó.

Ella no sabe como se llama el actual ministro de finanzas y no tiene idea que en los últimos 12 meses la mitad del sistema legal venezolano fue adaptado al socialismo del siglo 21. Esas cosas son aburridas y en realidad no tienen importancia. Sus nuevos zapatos de goma que quiere lucir el jueves cuando vaya al gimnasio la tienen distraída.

Moli

Fue dueña de la más grande cadena de tiendas pequeñas de la ciudad. Presidenta de la Asociación de Damas pro Defensa de los Delfines, Miembro ad honoren de la junta parroquial, vecinal, patronal y muchas otras organizaciones que riman con anal. Un ACV mató su esposo, un cáncer a su hijo y un infarto casi la mata a ella. Conduce un taxi desde hace 5 años y no se va dormir hasta que reune la mesada del día. Su resolución es inquebrantable, y ahora cuando ya está rayando los 60, más que nunca.

Pasaba el segundo semestre del año acumulando deudas que después pagaba con las ventas de diciembre. Una sola de sus tiendas financiaba el viaje de vacaciones a Miami, que siempre realizaba, por supuesto, en enero cuando el rebullicio y el marasmo decembrino terminaba. Pagaba a todos proveedores y luego a medida que avanzaba el año las cuentas por pagar aumentaban 20% mensual. Finalmente en los alrededores del día de la raza traía media docena de containers para abastecer sus tiendas y afrontar ufanamente un nuevo diciembre. Todo hubiera seguido igual forever si el paro de 2002 y los 8 meses subsiguientes no acaban con el sueño de la venezuela saudita que comenzó a marchitarse en el ’99.

Luego de pasar meses escondida debajo de la caja registradora evadiendo a los cobradores terminó vendiéndolo todo y pagando todas las deudas. Le quedó para comprarse un refresco. Luego la factura de la clinica donde vivió su hijo los últimos días terminó de degradarla al estrato d de la sociedad, que es como los economistas llaman a los pobres. Los estratos b y c se están quedando desiertos por las Molis que terminan trabajando como taxistas o hacen como nuestra próxima protagonista, Muli, yéndose a trabajar de conserjes a España. Una ironía del destino, porque luego de la guerra civil española, eran ellos los que venían a limpiar edificios aqui.

Muli

Tenían 2 camionetas, dos carros de paseo, un perro poddle, acciones en varios clubes y una casa valorada en un 0.5% del PIB nacional. Cuando con bombos y platillos los adláteres del gobierno celebraron el cierre de la empresa número 6000 Muli y su esposo se quedaron sin trabajo.

Como ellos habían hecho el post grado en España, la emigración lucía como la solución lógica.  No iban a continuar inténtandolo, y trabajar como taxistas estaba fuera de cualquier consideración. Le pidieron favores a los pocos de sus amigos que todavían continuaban en el país, le dieron en custodia el perro a su mejor amiga y se embarcaron en un viaje de descubrimiento a la inversa del viejo continente. 5 años después el perro continuaba aullando por el regreso de sus dueños.

La mecánica en España es muy diferente de la de  aqui, cosa que descubrieron casi al bajar de la carabela, digo, del avión. Allá son desempleados. De los que no tienen trabajo. Esos, sí, los que no trabajan en ninguna compañía. Aqui en Venezuela un “estoy trabajando por mi cuenta” explicaba de una forma confusa y elegante que se habían dedicado a cosas más serias que estar de asalariados. Luego de varios meses se percataron que mientras en Venezuela apenas hay un oscuro y casi sin significado 10% de desempleo, en España hay 4 millones de desempleados. Esos son 4.000.000 con sus 6 ceros completicos. Y ellos formaban parte de esos 6 ceros en forma irremediable y no como podría pensarse, con igual de oportunidades que los demás, no, ni siquiera con el 0.000001% de posibilidad de conseguir trabajo. Ellos estaban en una fila, una cola interminable de 4 millones de personas… y estaban al final de la cola.

Trabajar de taxista, de buhonero4, o cualquiera otra de las soluciones que aqui en el trópico son habituales está fuera de cualquier posibilidad porque la legalidad allá se escribe con letras doradas y se respeta. Es tán dificil hacer un trabajo informal como practicar la medicina siendo extranjero. Para mendigar hay que tener un permiso, a menos que seas gitano, quienes siempre han estado al final de la escala social pero muy por encima de cualquier latinoamericano de esos países cuyos habitantes no tienen verguenza de ir a sentarse en una plaza a esperar que los llamen con un “necesito un plomero, un albañil, un mecánico…”. ¡Yo!, ¡yo!, ¡yo!

Nunca más se supo de ellos, aunque la amiga que se quedó con el poddle  leyó en facebook que se habían dedicado al negocio de mantenimiento inmoviliario. La nota no tenía  detalles que permitieran dislucidar los intrilinguis de ese negocio.

Así termina esta historia contada a 5 voces, que pudieron ser más pero lamentablemente el alfabeto solamente tiene 5 vocales.


1) rumba: fiesta, agasajo, celebración. Dícese de una reunión bailable con bebidas alcohólicas en profusión. Frecuentado por niches y sifrinas por igual.

2)  sifrina: persona de sexo femenino con ademanes fingidos y que habla con un acento que proveniene de la región de Caurimare o el Cafetal,en el este de Caracas. Es un acento que podría ser confundido con el acento niche a las personas no entendidas, o en todo caso, se podría clasificar como un acento niche pero refinado y elegante.

3) niche: persona de malos modales y costumbres. cosa de muy mal gusto o de muy mala calidad (el hecho de que sifrina y niche estén juntos en este pié de página no es intencional, pero es un accidente que agrega un toque adicional al significado de ambas palabras).

4) buhonero: persona que vende baratijas en la acera de la calle, sin permiso y sin pagar impuesto. Hay niches que son buhoneros pero no todos los buhoneros son niches. Las sifrinas nunca le compran a los buhoneros, ni mucho menos se dedicarían a la buhonería, “¡pó favóó!”.

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